martes, 8 de enero de 2013

EL MOGOLLÓN


   Han pasado los Reyes Magos casi de puntillas,  en un país que ha comprado cuanto ha podido para devolver cuanto le dejen y recomprar más barato en las rebajas.  El Papa Benedicto,  a quien se le supone infalibilidad,  vaya palabreja,  nos ha revelado que vienen de Andalucía,  que ya son ganas de complicar lo de la economía sumergida de la que nos acusan. 
   Aquí estamos ya hechos a tener reyes,  cazadores de especies diversas.    El nuestro,  para no perder protagonismo,  se ha hecho entrevistar por Hermida,  el maestro de la nada con sifón.  Lo único claro de la entrevista es que ambos deberían jubilarse ya.
   Pero antes de hacerlo,  ha dejado caer a los militares aquello de que la crisis puede ser una amenaza pública para la seguridad.  Sorprendente descubrimiento.  ¿Para la seguridad de quien?.
   Este país lleva años pintando de negro a un  Rey Baltasar siempre blanco,  porque sobran candidatos al figureo dispuestos a dar codazos para vestirse de mago.  Los niños y su ilusión importan un carajo a los organizadores y se sube a la carroza a cualquiera.  Como si hay que pintarse de verde.
   Los militares,  que no tienen paro y solo quieren que les dejen en paz con sus desfiles y sus medallas,  miran con desconfianza a la crisis,  o sea,  a quienes la sufren y protestan.  Seguramente está en ellos la amenaza esa para la seguridad.
   Mientras,  el obispo de Córdoba,  enormemente preocupado por los desahuciados y por los pobres en definitiva,  les recuerda que solo irán al cielo si pasan por el ojo de una aguja sin mariconeos,  que ese espacio no se inventó para cualquier culo. 
   Al menos nos queda el consuelo de que el gran contructor de Bankia,  don Rodrigo Rato,  no pasará por la cola de la oficina de empleo,  ya que Telefónica está peleando por contratarle cueste lo que cueste.  O sea,  cueste lo que nos cueste a los demás.  Siempre nos quedará Vodafone.
  
   

2 comentarios:

  1. !!Hola,Andres!!
    Q emocionante ha entrado el nuevo año,para q no podamos aburrirnos.

    un placer leer tus textos.muchos besitos,andres

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  2. No vamos a aburrirnos, de eso estoy seguro.

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