lunes, 21 de enero de 2013

EL SONAJERO NACIONAL

   Stultorum infinitus est numerus,  según se sabe desde hace tiempo y ahora se descubre que el de sinvergüenzas también.   A nadie le ha dado por inventar y poner en el mercado un medidor de vergüenza,  seguramente porque se da por sentado que ésta no tiene grados:  se tiene o no se tiene,  símplemente.  No es posible ser un poquito caradura como es improbable estar solo algo muerto.
   Suenan muchas cosas en el sonajero nacional,  quizás demasiadas para hacerlo al mismo tiempo en un país que parece condenado a la Berlusconización progresiva,  ante la pasividad de una justicia en la que casi nadie cree y de la que nada se espera.  Y además,  cara.
   Por eso,  entre saqueo y corrupción,  nos ponen frecuentes reportajes de como aprovechar más y mejor las comidas,  que aseguran tiramos.  Todo un ministro del gobierno nos invita a consumir los alimentos caducados. Nos quieren enseñar a reciclar comida quienes devoran ostras con nuestro dinero. 
   Pasando a otro tema, Obama,  que aquí sería rechazado como rey mago para ser suplantado por un industrial amante del figureo con el rostro embadurnado,  ha dicho al jurar su cargo que  " la libertad y la felicidad no están reservadas solo para unos pocos ",   que así dicho queda guay pero también queda lejos.
   Aquí teníamos un Gallardón que caía simpático a muchos de los otros,  porque a los suyos les caía fatal, y ahora cae mal a todos.  Este país es de los unos o de los otros,  nunca ha sido de todos y si todos algún día comparten algo,  dice poco del personaje.  O demasiado.
   Hemos cambiado mucho y ahora además de los nuestros  y los de ellos,  como toda la vida,  están los que viven de unos y de otros,  malabaristas y vividores.  Listos con caras de tontos y tontos con caras de listos.
      La España de Rinconetes y Cortadillos ha evolucionado y se ha convertido en un moderno país de Cachulis y Pantojas.  Además,  hay que sumar políticos,  solo algunos,  eso sí.  Los demás miran hacia otro lado.

2 comentarios:

  1. Si pusiesen como dices un medidor de vergüenza, a los politicastros les estallaba en la cara de la poca que tienen, aunque bueno si se midiese por grados, ellos de cero no pasaban. Que al morenito de Obama le dieran el Nobel "manda huevos", y en cuanto a lo de Gallardón es cierto, si antes había alguien que le caía bien o medio regular, ahora ya no lo aguante ni Cristo. Aquí también hay mucho Berlusconi pero con distintos apellidos , y si son "Cachulis" y "Pantojas" estos dos son simples brozas ante tan mala hierba como hay.

    Un abrazo Andrés de Andrés.

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  2. Así es, lo del Cachuli es casi anecdótico: un pillo que vió la oportunidad de sacar provecho del maremagnum marbellí, donde, no lo olvidemos, su precursor sacaba votos con sorprendente facilidad.

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