jueves, 3 de enero de 2013

LOS MISERABLES

   En estos primeros días del nuevo año,  nos trae el cine la adaptación musical que Bobil y Schönberg han realizado de la inmortal obra  "Los miserables",  de Victor Hugo
   La obra original se publicó en 1862,  y se desarrolla en un espeso entorno entre el bien y mal,  sobre la ley,  la política,  la ética,  la justicia y la religión. 
   Tras su muerte,  Víctor Hugo fué enterrado en Junio de 1885 en el panteón de París,  en una ceremonia a la que asistieron en algunos momentos casi dos millones de personas.
   Desgraciado,  infeliz,  malvado,  perverso,  avariento,  mezquino,  canalla,  sórdido,  mísero,  carente de sentimientos nobles,  despreciable...  
   Sobran palabras para definir al miserable como persona,  como entorno,   como actitud,  como principio.
    Como el impresentable que trata chulesco y ausente desde la centralita del SAMUR a quienes llaman reclamando auxilio desde el Madrid-Arena;   miserable él y miserables quienes le pusieron ahí.
    Como la extraordinaria ayuda a quienes quedaron aislados en una estación invernal de lujo por el mal tiempo,  debidamente abrigados y equipados,  alentando una operación de urgente rescate hacia el confort mientras se dejan en la calle a cientos de miles de desahuciados,  nuevos y antiguos indigentes,  vestidos de cartones como toda protección ante el frio bajo un puente,  en algún portal o cajero automático.  Los de Panticosa han recibido las disculpas de las autoridades de la estación oscense,  mientras quienes sufren el  frío del desamparo ni siquiera existen para quienes les han llevado a su actual situación.
   Miserables aquellos que nos llevan cuestan abajo,  miserables quienes hablan en nombre de Dios desde palacios de mármol y lujo,  miserables quienes encarecen la justicia,  miserables quienes privan de la asistencia médica a los necesitados...
   Miserables,  también,  quienes padecen la miseria sin alzar la mano y señalar a quienes les oprimen.  Miserables y cobardes.
   

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