domingo, 3 de marzo de 2013

HABÍA UNA VEZ...

  " ... Un circo que alegraba siempre el corazón...",   así comenzaba aquella canción de Gaby,  Fofó,  Miliki y Fofito,  los conocidos como payasos de la tele,  que tanto hicieron reir a una generación de niños,  hoy jueces,  cirujanos,  profesionales de todos los ámbitos.
   Pasados los años,  muchos ya,  son otros los actores con el mismo público y la canción es cada día más triste bajo distinta carpa.
   Pasen y vean,  como Miss Cospedal explica lo del finiquito y la simulación a un pájaro de cuenta.  Lo nunca visto,  señores. 
   Esperen al siguiente número,  donde El gran Floriano contará con profusión de datos todo lo contrario de lo que posteriormente afirmará Miss Cospedal.    Contemplen expectantes las florituras de El arriesgado González Pons,  desgranando lo que uno y otra dicen pero haciendose un lío,  como de su historial es de esperar.
   ... "  Sin temer jamás al frío o al calor,  el circo daba siempre su función ... "
   Y en la segunda parte,  tras un merecido descanso,  actuación de La troupe de enfrente,  con los mismos gags desde hace años,  contados por el de siempre.  Pasen y vean todo un espectáculo de no hacer nada con enorme estruendo,  tirando de la misma cuerda un grupo de esforzados,  cada uno en distinta dirección. 
   " ... Es magistral,  sensacional,  pasen a ver el circo...",   con un líder indiscutiblemente discutido que,   látigo en mano,  fustiga a los espectadores con su permanencia haciendolos pasar por viejos aros.
   La carpa comienza a hacer aguas y está cada vez más a  merced de los vientos que empujen a algún iluminado populista y demagogo a la Italiana a vendernos su particular catecismo.  No son tiempos,  afortunadamente,  de golpismos cuarteleros aguardentosos pero no hay peor golpe para una democracia que su falta de credibilidad.    Había una vez un circo...
  
 

10 comentarios:

  1. en los circos de barrio suele suceder eso de lloverse por dentro jejeje
    de todo ese espectáculo lo único que nunca me gustó y no hay caso que me gusten son los payasos y los animales para divertimento usados

    buena semana

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    1. En aquellos circos, de carpas cutres y vestidos sin brillo de tanto lavar, se jugaban la vida los trapecistas. De pequeño me daba miedo verles volar. El circo ha pasado a peor vida.

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  2. Cuánto me gusta a mi verlos, todavía los recuerdo. Eran entrañables. Un abrazo.

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    1. Eran algo fuera de serie y crearon escuela. Los payasos de hoy, los del circo que estamos padeciendo, no tienen gracia ninguna. Besos.

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  3. Desde luego los circos hoy día tienen muy poca cabida, ya que las gentes los frecuentan muy poco. Que lástima con la de artistas que allí se reúnen. Bueno la gente dirá que para circo y payasos, ahora ya tenemos a los políticos, aunque estos de hacernos reír más bien poco.

    Saludos Andrés.

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    1. Son especie en vía de extinción, Rafa. Recuerdo aquellas enormes carpas y la emoción que se experimentaba al entrar en los recintos. Era algo mágico.
      Hoy los payasos tienen cargos muy requetebien remunerados y militan en partidos políticos.

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  4. Jajaja, el lider látigo en mano que persigue a los espectadores uno por uno dándoles su merecido. Muy bueno, muy surrealista,..... real como la vida misma.

    Saludos Andrés

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    1. Solo nos falta el iluminado de rigor: Ruiz Mateos está en horas bajas y pasado de años, Gil y Gil en el otro barrio y a Mario Conde no lo votan ni en su comunidad de propietarios. Pero aparecerá alguno, no lo dudes. Cordiales saludos.

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  5. Hola. Me niego a compararlos con un circo, ya sé, ya sé que son frases hechas pero el circo es un espectáculo honesto, honrado y con trabajadores incansables. Así que más que circo es una mala opereta que el libreto lo ha escrito una mente más reducida que la de los jíbaros. No es una adivinanza, está claro quién escribió el libreto pero para quien no pille, lo describo; bajito, acomplejado, feo a matar y con Botella en mano, en una la de la Ribera del Duero ¡hip! y en la otra la señora botella de alcaldía. Saludos cordiales.

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    1. Tienes razón; éstos no dan la talla como no la dió quien bien describes que, curiosamente, sigue sido un ídolo para algunos. Yo también me quedo con Gaby, Fofó, Miliki y Fofito. Sin olvidar la incorporación posterior de Milikito, hoy gran financiero de las ondas. No hay color, estimada paisana.

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