jueves, 4 de julio de 2013

NADIE TE QUIERE YA

   Ya lo apunté en otra ocasión:  en Europa no nos quieren ni nos han querido nunca.  Como buenos hermanos mal avenidos,  aprovechan cada día para zurrarnos cuanto pueden.
   En Francia nos desprecian,  en Italia nos ignoran,  en Alemania nos envidian,  el Reino Unido nos odia y Portugal nos teme. 
   Holanda y Bélgica nos guardan rencor por no sé qué historias  pasadas y los más nórdicos dejaron de mandarnos a las rubias que hace años creíamos todas suecas despelotándose en nuestras playas.   Como decían  Los Brincos,  qué antiguos somos,  nadie te quiere ya,  qué vas a hacer,  a donde irás...
   Pues no sé donde pero sí cómo,  más mal que bien,  tropezando todos los días con la intransigencia o la mala uva de nuestros queridos hermanos europeos,  mala mar los coma.
   Tendremos que conformarnos con tratarnos y querernos entre nosotros;  los gallegos largan de los andaluces y los andaluces de los catalanes.  Los valencianos desconfían de éstos últimos y los isleños de todos.  Solo nos ponemos de acuerdo en largar casi todos de los vascos.   Somos así pero nos queremos y en el fondo muy hondo nos une la solidaridad más insolidaria que hallarse pueda.  Es que nos conocemos bien.
   En fin,  que hay amores peor avenidos o qué sería de los poetas.   Estaré unos días haciendo el camino de Santiago si me deja algún menisco resentido que yo me sé.  Hasta la vuelta.

4 comentarios:

  1. pues eso pasa siempre, hay naciones que se "ganan" el premiado
    y a veces el pasado lamentablemente "condena", pero acaso el resto no tiene también tejado de vidrio?
    es que son inmaculados?

    la conveniencia es corta y el rencor es largo
    parodiando a Neruda con su frase
    "tan corto el amor y tan largo el olvido "

    ánimos y buen viaje

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    1. Los intereses matan el cariño, Elisa. Genial siempre Neruda. Besos.

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  2. Pues nada cuando te digan por ahí de dónde eres dí que "checo", o estos tampoco nos tragan. Que disfrutes. Buena imagen: Al grasiento ya veremos quién le dice que no lo traga.

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    1. No sería yo quien provocara al "grasiento", Rafa. No quiero ni imaginármelo sentado encima. Hasta la vuelta, un abrazo.

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