martes, 1 de octubre de 2013

LA BOLSA Y LA VIDA

     La Bolsa ha hecho otro máximo anual,  en una vorágine alcista de complicada explicación.
     Le trae al pairo la caída de Wall Street y el cierre de la compleja administración estadounidense,  se la trae floja el espectáculo de unos presupuestos del estado ridículos y le resbala lo que suceda en la vecina Italia,  donde un delincuente sin escrúpulos ningunea la razón de estado.
     Aquí se le pega un nuevo pellizco a la  hucha de las pensiones y las cosas pintan cada vez peor.  Eso tiene una clara lectura:  cada vez le irá mejor a unos pocos y por eso sube la bolsa.
     Para terminar de completar el saqueo,  la banca está vendiendo sus inmobiliarias a los tristemente conocidos como fondos buitre.   La maniobra no puede ser más maquiavélica:   estos fondos no se quedan con pisos pero sí con empleados de las citadas inmobiliarias,  de los que se desprenden los bancos a coste cero.   En poco tiempo estarán todos en la calle como consecuencia de expedientes de regulación de empleo de fácil justificación.  Más parados para la nómina y aún más carnaza para el empleo precario.   Pero esto no lo quiere ver quien debe.
     Porque solo los ciegos ven brotes verdes en este desierto y la jauría solo grita veinte minutos para regresar pronto a casa a ver el partido.   Nunca se hizo oír la mansedumbre;  por eso la Bolsa sube.
    
    
    

2 comentarios:

  1. Por cosas como las que cuentas algunos no podíamos evitar alegrarnos cuando el Ibex estaba en los 6000 y por debajo. ¡Un saludo!

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    1. Lo que sucede es que al final las penas de ellos las lloramos nosotros y, lo peor del caso, también las pagamos. Un abrazo, Alex.

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