lunes, 28 de octubre de 2013

LO DE LOS ESPÍAS

          Espiar,  lo que se dice espiar,  no es que lo hayan hecho mucho,  porque la risa les puede cada vez que nos escuchan.
           El agente Mahoney,  responsable del seguimiento de Floriano y González Pons,  se ha brindado incluso a hacer horas extraordinarias en su trabajo sin cobrarlas.
            Desde los tiempos de la brigada político social,  formada por los más degenerados de la policía de aquella época,  o la tristemente conocida por brigadilla de la guardia civil,  no se había visto tanta actividad en las escuchas.
            Cuentan que en aquellos tiempos algunos de estos elementos,  que no destacaban precisamente por su formación,  pedían a los interlocutores de las conferencias telefónicas que repitieran alguna palabra para hacerla constar en el informe.
              Ahora los medios son más sofisticados,  inversamente proporcionales al valor de lo interferido.  Que se escuchan muchas tonterías,  vamos.
       El trabajo de espía no está pagado,  me dicen;   son muchas horas de escucha para oír algo de valor y aquí,  me cuentan,  años para escuchar algo inteligente.

        
        .
    

4 comentarios:

  1. Creo que todos tenemos orejas de espías.

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    1. Así es, admirada amiga. Algunos espías y muchos espiados, además, cerebros de mosquito. Besos

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  2. A mí me da lo mismo que me espíen: Con cuatro pedos y otros tantos eructos, los dejo apañaos.

    Un abrazo Andrés.

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    1. Y en fuga. Ya te veo de nuevo al cien por cien, Rafa. Me alegro.

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