martes, 5 de noviembre de 2013

BABEL

     De entre los correos que los amigos me pasan asiduamente,  destaca por su contenido uno sobre el número de políticos en nuestro país,  con datos sobre los que conviene reflexionar.
     No estoy con los que achacan todos los males habidos y por haber a quienes se dedican a la política,  pero algunas cifras resultan chocantes:
     España  tiene más políticos que Italia,  en una cifra cercana al doble.   Frente a la Alemania federal,  con el doble de la población que nuestro país,  tenemos igualmente muchos más.
     Más políticos que médicos,  más políticos que policías.   ¿Era todo esto necesario?.
     Hemos creado una Torre de Babel insolidaria y mezquina con solo un interés común:  la diferencia frente a los demás.
     En un mundo que ahonda en la agrupación para la defensa de lo compartido,  creamos fronteras hoy regionales,  mañana provinciales,  algún día por barrios.
     Este monstruo administrativo se alimenta de diferencias y donde no las hay se crean.  Para eso tenemos miles de políticos.  En esta caricatura de estado caben presidentes que mienten al parlamento y responsables de partidos explicando finiquitos en diferido;  caben sindicalistas devoradores de marisco y fiestorros pagados con fondos para el empleo;  miles,  oiga usted,  miles de directores generales con sus correspondientes coches oficiales y chófer y miles,  créame,  miles de asesores contratados libremente a dedo con el único mérito de ser del partido.
   Una Babel que solo puede mantenerse a base de restringir el bienestar social de un pueblo,  de socializar los gastos privatizando beneficios.   De hacer invisibles a quienes a diario necesitan una comida de caridad o hacernos creer a todos que lo son para tener así las conciencias más dormidas.
                                                                                                                                                 . 

8 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo en todo lo que dices.
    Conozco barrios de pueblos grandes y con mucho turismo en la costa malagueña en los que se intenta una segregación del núcleo principal abundando en diferencias, que yo no veo, pero que me me imagino que intereses hay detrás de toda esa campaña.
    Mientras el ciudadano asfixiado a impuestos que han venido a sustituir a las distintas lenguas que produjeron el caos en la torre bíblica.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Queremos ser todos igual de diferentes, ese parece ser el objetivo. A cambio somos capaces de mantener estructuras absurdas. Saludos, Tracy.

      Eliminar
  2. Estimado Andrés, y eso que no has contado asesores, consejeros y demás adláteres.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón. Es por no cabrearme, por no cabrear. Menudo panorama.

      Eliminar
  3. Ya creo que lo hemos comentado otras veces, y lo peor de todo es que los políticos siguen riéndose del pueblo. Esta Torre de Babel, no puede seguir en pie. O la derribamos, o cada vez seremos nosotros los de ese Babel y los confundidos. Ahora resulta que simplemente por abuchear a la Cospedal, y ya no digo insultar, porque eso está feo, te denuncian.

    Un abrazo Andrés.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es la ceremonia de la confusión en sí mismo. Pero la ciudadanía está dormida, Rafa.

      Eliminar
  4. Bom dia Andrés!

    Gostaria muito de ler seu texto, mais não encontrei o tradutor, entendi poucas palavras. Mais tenho certeza que é uma belo texto.

    Um Sábado-feliz!


    Maria Machado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi admirada María; obrigado por a tua visita. Tes o traductor portugués no blog. Bon fín de semana.

      Eliminar