viernes, 7 de febrero de 2014

LO DE AQUÉL DÍA.

     Hoy me he tropezado con una  manifestación ruidosa,  o algo así,  de uno de los sindicatos mayoritarios en España.  Precedidos por aburridos policías locales en moto,  entre diez y quince vehículos circulaban con lentitud por una vía céntrica haciendo sonar insistentemente el claxon.  No tengo la menor idea de lo que reclamaban.
     Pero lo que me llamó la atención es que alguno de esos vehículos era de alta gama.  Incluso uno de ellos un Mercedes reluciente cuyos ocupantes,  como hacían los demás,  exhibían sus banderas por las ventanillas.  Y me vino a la memoria un día en el Madrid convulso de los albores de la nueva democracia,  que me tocó vivir porque entonces allí residía,  con ocasión de la legalización del partido comunista.
     Centenares de vehículos recorrían todas las vías madrileñas ante la alegría de algunos,  el temor de muchos y la sorpresa de todos.  Pero eran ochocientos cincuentas,  o cientoventisietes,  o simcamiles de la época.  Si acaso se veía excepcionalmente algún milcuatrocientostreinta.  Y mucho seiscientos,  de todos los colores.
     Lo que cambian los tiempos,  mire usted.  Los grises de entonces pegaban con la misma saña que ahora sus herederos.  Aquí poco avanzamos.
     Los sindicalistas eran bien distintos.  Recuerdo con admiración a un Marcelino Camacho que seguramente jamás subió a un vehículo con asientos de piel.  Austero y honrado.  O sea.
     Apostaría cualquier cosa a que le olieron poco las manos a marisco,  por decir algo.  El estruendo de los vehículos pasó en pocos instantes.  Ni yo ni los demás que transitábamos en esos momentos por el lugar nos enteramos de lo que pedían,  aunque ahora ya no se pide nada.  Se exige.
     Han sido solo breves instantes en que los recuerdos emergen.  Los tiempos,  como las personas,  no son nunca mejores ni peores.  Son distintos,  como los sindicalistas.

6 comentarios:

  1. ... ¡Y tan distintos!, pero que ponen de manifiesto las cosas que los hacen distintos.

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    1. Así es. El sindicalismo es conveniente, con otros sindicalistas.

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  2. Creo que ahora el movimiento sindical debería tener más vigencia que nunca, que la lucha ahora está tan justificada como hace cuarenta años y sin embargo parece que los sindicalistas, como casi toda la sociedad, nos conformamos con mantener el coche o una triste conexión a internet o nuestra miseria, como si no nos diéramos cuenta de que el lobo sigue ahí, cada vez más cerca..

    Un abrazo Andrés.

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    1. El sindicalismo estará siempre vigente pero su vigencia depende de su actualización. Es cierto. Hoy día es tremendamente necesario; pero para ello necesita ser creíble y la credibilidad la marca la honradez y, cómo no, la coherencia. Un fuerte abrazo, Jaal.

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  3. alejada de todo eso leerte me trae recuerdos de mi pais querido...
    siempre es un placer leerte
    Un beso

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    1. Vivimos tiempos difíciles aquí, querida amiga. Volvemos a reivindicaciones que parecían ya olvidadas pero habrá que luchar otra vez por ellas. Cada uno desde su trinchera. Un beso desde la distancia.

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