martes, 2 de septiembre de 2014

USTEDES PERDONEN

     Disculparán ustedes la tardanza en volver por aquí;  mis vacaciones han sido casi un despido que solo quienes ya no trabajan pueden permitirse.  Alguno hubo que salió a comprar tabaco y todavía le buscan,  pero lo mío fue más sencillo.  Quise parar un poco y el poco se me volvió largo.  Lo dicho,  ustedes disculpen.
     Aquí se distrae uno un rato y te colocan un rey.  Otro.  Este es un país de raíz republicana amante de la monarquía y los que tenían,  teníamos, guárdeme usted el secreto,   una tricolor a mano la hemos dejado para otra ocasión o,  quizás,  para los nietos.
     Es el ocaso de los ideales,  que a fín de cuentas,  no son más que la fé de los ilusos.
     Ya ni lo catalanes querrán ser independientes,  enterados de que lo del tradicional saqueo no venía precisa y supuestamente del opresor estado español.  La manos cercanas son a veces y demasiadas veces más hábiles.  Nada por aquí,  nada por allá,  no pierda de vista las manos del artista.
     Si calculamos,  a bote pronto,  así en plan bruto,  lo que unos y otros se han llevado al morral,  no nos salen los números.  Yo siempre me he perdido con el euro y a estas alturas vaya usted a saber.  Una mortelá, que se decía antes.
     Algunos se han cogido por su cuenta la simulación del despido en diferido que absurda,  inútil y torpemente intentó explicar una responsable política sin que la cara se le pusiera colorá.
     En fin,  que ustedes me perdonarán la ausencia.  Vuelvo a mi atraque.
   
   
     
   

   

2 comentarios:

  1. Pues la verdad es que me estoy pensando muy mucho si perdonarte ono, porque tiene bemoles que nos hayas dejado todas unas vacaciones sin tu sarcástico humor.
    Bueno... anda... te perdono.

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    1. Anda mujer, no seas así... A fin de cuentas uno solo acaba haciéndose imprescindible para sí mismo. Salvo excepciones entre las que no me cuento. Bien hallada, estimada amiga.

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